Los fantasmas espaciales de Corea del Norte

Posted on 19 diciembre, 2010

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Corea del Norte, el eje del mal en el Espacio según el artista Robert Adams.

De vez en cuando, Corea del Norte pone a los servicios de inteligencia del mundo en guardia. Experta en órdagos militares, el reducto más comunista de Asia ha vuelto a crear fuertes tensiones tras su reciente ataque de artillería a la isla surcoreana de Yeonpyeong. La comunidad internacional incluso ha hecho saltar la alarma ante una posible acción nuclear por parte de Corea del Norte.

Desde una perspectiva espacial, el país ofrece una imagen en sintonía con su fama. De noche, Corea del Norte desaparece del mapa. El supuesto eje del mal se encarna al norte de la península coreana con un sombrío manto que todo lo cubre. Y es que sólo Pyongyang emite destellos de civilización: la polución lumínica se concentra en la capital. Desde el espacio, Corea del Norte es de lo más fantasmal.

Contraste de luces y sombras en la península coreana. Mientras Corea del Sur irradia luz, Corea del Norte permanece a oscuras, con la excepción de la capital, un tímido punto luminoso al noroeste. La imagen fue captada en 2003 por el satélite meteorológico de Defensa estadounidense (DMSP).

A su dirigente, Kim Jong-Il, le gusta alardear de su incipiente programa espacial. ¿Corea del Norte, uno de los estados más aislados del planeta, miembro del exclusivo club de países con capacidad espacial? Ante la falta de información, resulta difícil saber si están decididos a alcanzar la órbita o se trata simplemente de una tapadera para ocultar sus verdaderas intenciones: el perfeccionamiento de su sistema balístico intercontinental.

Hace más de una década, en 1998, las autoridades norcoreanas anunciaron que el satélite Kwangmyŏngsŏng (“Estrella ligera brillante”) había alcanzado la órbita terrestre. El éxito fue convenientemente explotado por la propaganda del país y celebrado fervientemente por sus ciudadanos. Se dijo entonces que el satélite emitía desde el espacio la Canción del General Kim Sung y la del General Kim Jong Il, así como el lema ideológico Juche Corea en código morse. La melodía revolucionaria podría haber sonado tal que así.

La práctica de radiar soflamas propagandísticas desde el espacio, con todo el glamour y el poderío asociado que conlleva, fue estrenada por la República Popular China ya en 1970, cuando su primer satélite en órbita emitió ininterrumpidamente el himno comunista El Este es Rojo, probablemente uno de las melodías chinas más conocidas a partir de la revolución cultural de Mao Zedong en los años sesenta.

Las imágenes y vídeos que publicaron los servicios informativos norcoreanos mostraron que su cohete era casi idéntico al primer satélite de pruebas chino. Sin embargo, existen serias dudas sobre si realmente llegó a existir como tal. Ningún radar detectó su rastro, nadie consiguió avistarlo y los telescopios persiguieron sin éxito al fantasma. Es más, ningún país fue capaz de escuchar las patrióticas señales de radio.

Más allá del rimbombante anuncio, se cree que la historia del satélite fue inventada para enmascarar los tests de su misil balístico Taepodong-1, que por aquellas fechas consiguió sobrevolar Japón para acabar estrellándose en el océano Pacífico. Sin negar la intentona, también se cree que si realmente se llegó a lanzar el satélite, éste jamás alcanzó a la órbita terrestre.

Lo cierto es que todos los países tienen el derecho soberano de explorar el espacio con fines pacíficos, así que impedir que Corea del Norte siga lanzando cohetes resulta legalmente complicado. Las acciones para evitarlo han de ser políticas.

Este póster apareció en la prensa norcoreana en 1998. En él se muestran tres misiles que desde un avión apuntan a tres objetivos: Washington, Seúl y Tokio. El elocuente lema dice "Los objetivos están claros"/ AP Photo, Korea News Service

El catedrático de la Universidad de Kookmin Andrei Lankov no tiene ninguna duda de las verdaderas intenciones de Kim Jong-Il. Desde Seúl, lo explicaba así a la BBC.

“Francamente, sin sus programas nucleares y balísticos Corea del Norte sería una dictadura tercermundista de lo más común y corriente, aunque una excepcionalmente desagradable, brutal e ineficiente”.

Corea del Norte volvió a la carga el año pasado con su segunda estrella ligera, Kwangmyŏngsŏng-2. De nuevo, los medios estatales hablaron del éxito de este satélite de telecomunicaciones experimental como parte de un plan a largo plazo para el desarrollo espacial. Si fuese cierto, Corea del Norte se habría convertido en el décimo país del planeta que consigue lanzar con un satélite al espacio. No obstante, de nuevo ningún rastro del satélite fue jamás encontrado. Se cree que compartió destino con su predecesor estrellándose en el océano.

Hasta la fecha, los servicios de inteligencia de Estados Unidos sostienen que los norcoreanos jamás han conseguido que la tercera fase de sus cohetes prosperase, pero también reconocen que siguen intentándolo. Con el uso de componentes iraníes y el modelo chino, el país continúa las pruebas para depurar una tecnología que, además de llevarle al espacio, podría ayudar a sus misiles intercontinentales a alcanzar la costa oeste de Estados Unidos. ¿Para cuándo la próxima aparición fantasmal?

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