Menús muy espaciales

Posted on 28 noviembre, 2010

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Un ejemplo de menú en las naves espaciales rusas de los años 80/ Fuente: http://www.englishrussian.com

En los albores de la Era Espacial, no estaba del todo claro que los seres humanos pudieran comer y beber en ausencia de gravedad. ¿Se atragantarían los astronautas? ¿Regurgitarían la comida cual rumiantes? ¿Les saldría la bebida por la nariz?

German Titov fue el primer cosmonauta en ingerir comida en el espacio. En su primera incursión espacial, pudo masticar y tragar sin problemas crema de verduras, una lata de pasta de hígado y zumo de grosella. Al primer astronauta americano, John Glenn, el asunto le pareció de lo más mundano, pero no apreció demasiado su menú. El resto de astronautas del proyecto Mercury, en los años 60, coincidieron en que las pastillas tipo Avecrem y la comida deshidratada hacían de la alimentación en el espacio algo soso y aburrido.

Los cocineros espaciales tomaron nota de las apetencias de sus clientes cósmicos y los menús fueron mejorando. Los astronautas del programa Apolo fueron los primeros en disfrutar de agua caliente para rehidratar y degustar los alimentos. Con ellos, los cubiertos llegaron al espacio.

Un ejemplo de comida espacial americana/ NASA

Comiendo juntos
En el cielo como en la Tierra, la comida se disfruta mejor en compañía y más aún si viene seguida de una merecida sobremesa. Con el vuelo conjunto Apolo-Soyuz en 1975, la convivencia espacial entre soviéticos y americanos se selló en la mesa.

Tras darse una breve “ducha seca” con toallitas enjabonadas e hidropónicas, la tripulación desayunaba en comunidad. Durante el vuelo, consumieron productos naturales, en conserva, ionizados, concentrados, deshidratados…

La repercusión que tuvo la difusión del menú espacial en la prensa fue enorme. Muchos terrícolas emularon la dieta cósmica durante el período que duró la misión. Incluso el presidente estadounidense, Gerald Ford, les preguntó por la comida de la misión en una conversación que fue transmitida en directo por radio y televisión. “De todo, desde sopa a frutos secos”, rezaba el menú de la tripulación Apolo.

Los astronautas americanos Slayton y Stafford con los tubos de comida objeto de broma/ NASA

  • DESAYUNO: Melocotones, zumo de naranja, café (sólo o con nata), compota, fresas, té, piña, croquetas de cerdo, huevos.
  • ALMUERZO: Salmón, sopas, pan negro, almendras, ensalada de pollo, puré de manzana, queso, jamón, atún, gambas.
  • CENA: Bistec, puré de maíz, piña, pudín, tarta de nueces, pastel de chocolate, papas, ternera en salsa, zumo de uva, tomates, galletas, compota de frutas.

A medida que trabajaban juntos, las relaciones fueron distendiéndose. Los estadounidenses bromeaban con que los soviéticos harían un brindis con vodka en el Espacio. El piloto al mando del módulo Apolo, Vance Brand, contaba así la anécdota.

“No pudimos menos que sorprendernos cuando nos mostraron en órbita un tubo con la palabra ‘vodka’ impresa. ¡Pero era en realidad borsh, una sopa típica ucraniana! Tenían un gran sentido del humor”.

Los periodistas, durante su trabajo en los centros de prensa, fueron también invitados a degustar el menú cósmico y un grupo de dietistas se encargó de explicarles su composición y nutrientes. Todos los alimentos, la mayoría deshidratados e ionizados en latas y tubos, se presentaban tal y como los consumía la tripulación.

Evolución de la gastronomía espacial

Las latas de Coca Cola y Pepsi que han estado en el espacio/ Fuente: http://www.joexdixon.com

Tal y como ocurre en la gastronomía planetaria, la comida de cada potencia espacial es diferente. Mientras que la mayoría de la comida estadounidense es fabricada por compañías comerciales, la dieta de los cosmonautas es producidad por el Ministerio de Defensa ruso. Y si bien los tubos de comida -tipo pasta dentífrica- han desaparecido casi del todo del menú americano, los rusos no se han desecho de ellos ni de las latas.

Hoy en día, el menú se ha ampliado a alrededor de doscientos tipos diferentes de comida y bebida. Gracias en gran parte a las críticas culinarias de los propios astronautas, en el espacio se puede comer sopa de tomate, fajitas de pollo, tortillas, cóctel de camarones, huevos revueltos y ternera con setas. También pueden masticar frutos secos, barras de granola y galletas.

Las bebidas vienen en forma de polvo e incluyen el café, té, jugo de manzana, jugo de naranja y limonada. Aunque latas de Pepsi y Coca-Cola han estado en el espacio allá por 1985, lo cierto es que las bebidas gaseosas pierden su encanto en microgravedad. Las burbujas de dióxido de carbono comienzan a distribuirse de forma caótica en el líquido y se forma una espuma incontrolable, tanto en la lata como incluso después de haberla ingerido. Parece ser que el champán es cosa sólo de terrícolas.

El astronauta Edward T. Lu saborea el arroz al estilo asiático en el espacio/ NASA

La última de las novedades viene de la mano del reality show americano “Top Chef”. El ganador del concurso, Angelo Sosa, ha preparado para la tripulación del STS-133 costillas recubiertas de jengibre con puré de guisantes, champiñones en vinagre y crema de rábano. Tras ser evaluadas por los científicos expertos en alimentos espaciales del Laboratorio de Sistemas de Alimentación en el Centro Johnson de la NASA, doce porciones de su creación serán transportadas por el último Discovery a la estación espacial. Los astronautas, cuyo sentido del gusto se ve disminuido en el espacio, seguro que lo aprecian.

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