Más cosmonautas para Rusia

Posted on 15 octubre, 2010

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Los primeros aspirantes al vuelo espacial con Sergei Koroliov, quien les llamarba "pequeñas águilas".

“Recuerden cómo en el pasado se seleccionaban candidatos de todas las partes del país para formar parte de la primera tanda de cosmonautas. Y fíjense ahora en los europeos que, con el mismo entusiasmo, intentan ya desde la universidad seguir el camino del cosmos. En nuestro país hay gente muy válida para la que no hay manera de entrar en la lista de candidatos”.

De este modo se lamentaba el pasado 12 de octubre el jefe de la agencia espacial rusa Roscosmos, Anatoly Perminov, antes de anunciar los nombres de cuatro cinco nuevos candidatos a cosmonautas. Y es que hoy en día en el país de Yuri Gagarin la selección se hace únicamente a partir de aspirantes seleccionados por el consorcio Energia o el Centro de Entrenamiento de Cosmonautas.
La comisión de selección tomó nota y ya se ha anunciado que la selección se abrirá a partir de ahora a un mayor espectro de la población, de modo que expertos de otras áreas, estudiantes de carreras técnicas y trabajadores con formación en cohetería puedan aspirar a ser cosmonautas.

Rusia quiere más cosmonautas, y los quiere como antaño de todas partes del país y con diferente bagaje. Además, la propuesta pasa por aglutinar en una sola unidad a todos los aspirantes, como ocurre por ejemplo con el Cuerpo de Astronautas Europeos.

El caso de Pedro Duque

El año que viene será más fácil para los rusos aspirar a esta profesión de ensueño. Para el único astronauta español de la historia, Pedro Duque, tampoco es que fuera un camino de rosas. Su currículum era uno de entre los 658 jóvenes que en 1991 se presentaron sólo en España a las pruebas de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Las pruebas de selección fueron “tremendamente duras porque la ESA buscaba a un tipo muy especial: de carácter generalista, con una atención muy selectiva y con capacidad de liderazgo y, a la vez, de sumisión”, explica Emilia Buergo, entonces directora del programas estratégicos del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI).

El astronauta español Pedro Duque juega con una gota de agua en microgravedad/ NASA

Y nada mejor que una buena entrevista para alcanzar la final. He aquí un apasionante relato de cómo Pedro Duque se ganó a la comisión, contada por el periodista Pedro Simón para el diario El Mundo. Con esta anécdota comenzaría la particular construcción de la leyenda española.

Un perverso profesor de Aeronáutica sugiere darles unas piezas Lego durante la entrevista para que construyan algo. Lo único que se puede hacer con ellas es una casita, si no fuera porque la maliciosa comisión se ha quedado con una ficha. La intención es ver la capacidad multitarea (muy importante en los astronautas) y el nerviosismo de cada aspirante al encontrarse con dificultades en el momento decisivo.

Uno a uno, los candidatos pasan al despacho de reuniones de la planta 12 del CDTI. Una mesa negra y nueve tipos con cara de pocos amigos. Muchos caen como moscas: las fichitas y la mezcolanza idiomática tienen la culpa.

Entra Pedro Duque. Tranquilamente va respondiendo: ruso, alemán, inglés, francés… Sonríe serenamente, relajado.

– “Muy bien, puede usted retirarse”, le dice alguien. Como en el cine. Se levanta, anda hacia la puerta, la abre y se gira.

– “Ah, por cierto… La casita no se puede hacer porque falta una ficha…”.

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