Energía solar ´Made in Space´

Posted on 19 septiembre, 2010

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“Quizás la capacidad de los extraterrestres sólo estaría limitada por la cantidad de energía que pudieran aprovechar y controlar, y ello podría ser mucho más de lo que en un principio podamos imaginar. Por ejemplo, podrían ser capaces de recolectar la energía de toda una estrella”.

En 1976, el sistema de paneles solares orbitando la Tierra se imaginaba así/ Fuente: Spacegizmo

Últimamente, al físico Stephen Hawking le gusta hablar sobre los extraterrestres y especular sobre lo que pueden estar tramando en algún otro confín del Universo. En un ejercicio de ciencia ficción, habla de la posibilidad de que avanzados alienígenas estén recogiendo energía de las estrellas con un método que a priori suena de lo más simple: desplegar miles de millones de satélites alrededor de un sol y reenviar la energía recibida a un único punto colector, desde el cual se redistribuiría e incluso se podría general un portal espacio-temporal o, para los amantes de las metáforas, un agujero de gusano en toda regla.

A pesar de que esta atrevida hipótesis ha sido difundida hace poco por la serie documental El Universo de Stephen Hawking al más puro estilo Discovery Channel, la idea de estaciones espaciales transmitiendo energía solar de vuelta a la Tierra estuvo presente ya en la década de los cuarenta en varios relatos del célebre escritor Isaac Asimov.

A nivel teórico, el concepto de energía solar espacial nació en 1968, cuando el estadounidense Peter Glaser ideó un sistema de satélites receptores de energía solar situados en la órbita geoestacionaria, aquella situada a 36.000 kilómetros del ecuador terrestre donde los objetos permanecen siempre sobre un mismo punto de nuestro globo. Una miríada de receptores solares recogerían la energía, la transformarían y la transmitirían a grandes antenas situadas en la Tierra para satisfacer nuestro consumo energético. ¿Sigue sonando demasiado simple o parece demasiado descabellado?

“No necesitas cables de ningún tipo ni tuberías. Podemos enviarte [la energía] como si se tratase de una llamada de teléfono móvil: a donde tú quieras y cuando tú quieras en tiempo real”.

El experto aeroespacial de la NASA Neville Marzwell lo pintaba así de sencillo hace una década, pero lo cierto es que la viabilidad de la idea aún está en fase de estudio. Las ventajas respecto a la energía solar recogida desde la Tierra,  no obstante, son evidentes. En el espacio, la ausencia de aire permite que los paneles reciban la luz solar con gran intensidad, independientemente de las inclemencias del tiempo. Además, la recolección sería posible 24 horas al día todos los días del año, al margen de los vaivenes entre el día y la noche que provoca la rotación de la Tierra. Y el impacto medioambiental sobre el planeta sería nulo.

Uno de los puntos débiles de la iniciativa está en cómo transmitir la energía desde los paneles espaciales a tierra. La opción más estudiada es la de usar rayos microondas. Después de que el satélite espacial convirtiese la energía solar en energía eléctrica, emitiría rayos microondas en dirección a un colector específico en tierra. Dado que el haz puede ser dirigido, podría enviarse a diferentes lugares según fuera necesario. Por ejemplo, podría abastecer zonas en períodos de alto consumo energético, como los días más calurosos del verano o las olas de frío en invierno.

El cómo/ Fuente: Martian Chronicles

Energía solar espacial, ¿por qué no?

Demostrar que se trata de una iniciativa viable que tan sólo necesita más apoyos exige grandes sumas de dinero. Los elevados costes pararon el proyecto en los años setenta, pero ahora diversas organizaciones en Estados Unidos esperan convencer a posibles inversores para sufragar los casi 5.000 millones de euros necesarios para poner en órbita una planta piloto de entre cinco y diez megavatios para 2018. Por su parte, la NASA dispone de un presupuesto de unos cuatro millones de euros para establecer la viabilidad económica de una veintena de propuestas.

En Japón, la Agencia de Exploración Aeroespacial (JAXA) y el Instituto Universitario de Ingeniería Láser de Osaka quieren contar para 2030 con un sistema de colectores gigantes de energía solar en órbita capaz de producir energía suficiente para medio millón de hogares.

El tema ha sido puesto de nuevo sobre la mesa hace poco en la publicación americana Space News. Uno de sus defensores, el experto Don Flournoy, explica cómo el pasado mayo varios países participaron en un simposio en Chicago para analizar en profundidad las oportunidades y desafíos que implica la generación de energía desde el espacio.

“A raíz del vertido de petróleo del Golfo de México, creemos que es hora de que Estados Unidos incluya la energía solar espacial en nuestro programa nacional de energía. De todas las posibles fuentes alternativas de energía en el horizonte próximo, creemos que ésta es nuestra mejor oportunidad para abordar los retos mundiales del cambio climático, las energías renovables y el crecimiento económico sostenido”.

Flournoy considera que es necesario un mayor liderazgo en el asunto por parte de Estados Unidos. De momento, el proyecto sigue en pañales, pero la belleza y el potencial de la idea merecen al menos pararse a pensarlo por un momento. ¿Por qué no?

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