Los rusos salen al rescate de los lanzamientos en el mar

Posted on 5 septiembre, 2010

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Lanzamiento desde el mar del satélite de comunicaciones Koreasat 5, en 2006/ Sea Launch

Durante la última década, una treintena de cohetes han salido despedidos hacia el espacio desde el océano Pacífico. En medio de aguas internacionales, allí donde no hay que pagar por los terrenos de un cosmódromo, donde los lanzamientos no interfieren con las rutas de los aviones y donde no existen zonas pobladas expuestas a posibles explosiones, una empresa multinacional ha venido lanzando cohetes con cargas comerciales. Su nombre es Sea Launch, y la crisis le ha obligado a volver a puerto y permanecer en dique seco como mínimo hasta el año que viene. 

Sus lanzamientos han sido los únicos en el mundo cuya cuenta atrás se realizaba simultáneamente en ruso y en inglés. Debido a la bancarrota a la que se enfrenta la compañía, lo más probable es que el ruso sea la única lengua que se escuche en alta mar durante la cuenta atrás.

El negocio de Sea Launch estaba dividido en porciones de cuatro nacionalidades diferentes: Estados Unidos (con Boeing a la cabeza), Rusia, Noruega y Ucrania. Ahora, la compañía rusa Energia ha decidido apostar por el proyecto con una operación de rescate que le otorga un 85 por ciento del pastel a cambio de una potente inversión. ¿Quieren un número? Unos 150 millones de euros. Y con ellos, los rusos continúan expandiendo su imperio en cohetería allende los mares.

¿Por qué desde el mar?

A pesar de las dificultades que entraña un lanzamiento de este tipo, una cuestión de pura física gobierna el rumbo de esta peculiar plataforma marítima. Anclada exactamente en el ecuador de la Tierra, a unos dos mil kilómetros al sur de Hawái, la rotación del planeta da un impulso extra al cohete. De esta manera, las misiones desde la línea ecuatorial permiten ahorrar combustible y añadir mayor carga. El mismo cohete lanzado desde Cabo Cañaveral, 28 grados al norte, tendría que llevar hasta un veinte por ciento menos de carga que su homólogo ecuatorial.

En el año 2000, la compañía rompió desde el mar el récord mundial de carga comercial máxima al lanzar un satélite de comunicaciones de 5.100 kilogramos. Mientras, los lanzamientos comerciales desde tierra apenas rondan los 3.500 kilos. Este lanzamiento de peso probó que la tecnología funcionaba.

En el gráfico se puede ver la plataforma y la nave nodriza, así como su ubicación ecuatorial con respecto a otros cosmódromos/ Sea Launch

Sea Launch se vale del robusto cohete ucraniano Zenit y de una plataforma petrolífera semi-sumergible. Más de 300 personas trabajan entre la nave nodriza y la plataforma, readaptada para sus designios espaciales con un ingenioso sistema de posicionamiento dinámico que le otorga una gran estabilidad a la hora del despegue. Cuando se acerca la cuenta atrás, todo el personal abandona la plataforma y se mantiene expectante a cinco kilómetros de distancia como medida de seguridad.

Sin embargo, el sistema también ha tenido sus fallos. Tras el primer lanzamiento en 1999, se han producido dos explosiones en los años 2000 y 2007. La última de ellas comprometió seriamente el futuro de la compañía, tal y como apuntó la directora de comunicaciones de la compañía, Paula Korn.

Fue como la tormenta perfecta. El fracaso del lanzamiento contribuyó a la quiebra, pero también al retraso en la cadena de suministros para futuras misiones. No obstante, podríamos incluso considerar la posibilidad de llevar suministros a la Estación Espacial Internacional.

Aparte de grandes problemas económicos para la multinacional, dicho fracaso nos brindó estas espectaculares imágenes. Si todo sigue el plan previsto tras la apuesta rusa, Sea Launch prevé a partir de 2012 unos cuatro lanzamientos al año.

Como apunte, cabe señalar que Sea Launch no ha sido la única en realizar lanzamientos desde el mar. La NASA y la Universidad de Roma ya lanzaron una nave espacial en los ochenta desde una plataforma que se hallaba fija al fondo marino. A finales del siglo pasado tuvo lugar el primer lanzamiento de satélites espaciales desde un submarino en el mar de Barents, en el océano ártico. El submarino ruso Novomoskovsk fue la plataforma de lanzamiento, si bien es cierto que su carga fue mucho menor: apenas una decena de kilos.

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Posted in: Madre Rusia