¿Un cuento chino?

Posted on 16 julio, 2010

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Grabado chino del Siglo XVI mostrando la ascensión de una silla y su ocupante propulsados por cohetes

China puede presumir de poseer una larga tradición astronómica y de ser pionera en cohetería. Los chinos tienen en su haber algunas de las más antiguas observaciones astronómicas, inventaron el cohete (“flecha que dispara” en mandarín) y descubrieron el secreto de la pólvora, una fórmula que tardaría siglos en llegar a Occidente. En el tercer milenio de nuestra era, corre el rumor de que China puede convertirse en el siguiente país en llevar a sus taikonautas en sus propios cohetes hacia la Estación Espacial Internacional (ISS). ¿Es esto un cuento chino?

Cuando el director de la Agencia Espacial Europea (ESA), Jean-Jacques Dordain, dejó caer que China y Corea del Sur serían bienvenidos en la ISS durante la reciente Lunar Global Conference celebrada en Pekín, comenzaron a correr los rumores. Los lazos de la potencia asiática con Europa se van estrechando, y prueba de ello es la participación de un ciudadano chino en el ambicioso proyecto Mars 500.

Pero fue el director del programa espacial ruso, Anatoly Perminov, quien hizo saltar la liebre hace poco menos de un mes en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo. Según informó la agencia Roskosmos, Perminov recordó que, debido a la jubilación del Space Shuttle estadounidense en 2011, la Soyuz estaría encargada de transportar en solitario las provisiones y la tripulación hacia la ISS. Por ello, la Soyuz iba a necesitar una nave de reserva. En la noticia se indicaba que el director había contactado con los mandatarios chinos para preguntarles si estarían interesados en unirse al programa de la estación espacial.

La nave espacial Shenzhou, un 13 por ciento mayor que las Soyuz.

Que la Soyuz sea la única es bastante peligroso, cualquier experto lo reconoce. Debe haber una nave de reserva para la Soyuz. Por ello contactamos con China, que cuenta con un programa espacial lo suficientemente maduro como para mantener el transporte de la tripulación. Les preguntamos si estarían dispuestos a unirse al proyecto de  la ISS.

Semejante anuncio, aireado en la web rusa, hizo revolverse a la NASA, que publicó rauda un breve comunicado en el que se afirmaba que ningún país miembro de la ISS había invitado a China a unirse al complejo orbital. “Lo hemos comprobado con la agencia espacial rusa y confirmado con su director”, insistía un portavoz de la organización estadounidense.

Sin embargo, Perminov no se ha podido resistir a devolver la pelota y hace una semana declaró a la agencia de noticias rusa RIA Novosti que las naves espaciales chinas cumplen todos los requisitos de seguridad necesarios para sustituir a las naves rusas Soyuz y Progress. “Los chinos pueden apoyar el programa”, insistió Perminov, quien recalcó que “no se ha recibido una respuesta aún por parte de China. Su director ha cesado en su cargo, y el nuevo aún no ha sido designado, así que la cuestión sigue abierta”.

Los taikonautas Liu Boming, Zhai Zhigang y Jing Haipeng saludando antes de emprender la tercera misión tripulada china/ China Daily

De momento, China se guarda sus cartas y juega con el secretismo. Parece claro que se trata de un asunto político, y que Estados Unidos nunca ha visto con buenos ojos la participación de China. Mientras, el presidente ruso Dimitri Medvédev visitará China el próximo mes de septiembre para impulsar sus relaciones bilaterales, y a buen seguro pondrán el programa espacial sobre la mesa. A los estadounidenses, digamos la banca, no le gusta el cariz de la partida. ¡Hagan juego, señores!

Lo cierto es que la República Popular ha sido tradicionalmente mirada con recelo por las potencias del mundo occidental. Con algunas excepciones, los medios de comunicación respondieron al desarrollo espacial chino con una mezcla de perplejidad, rechazo y paternalismo. El experto espacial Brian Harvey se queja de la incredulidad de Occidente.

Las capacidades chinas son a menudo subestimadas sobre la base de que su equipo es primitivo o fruto de una simple imitación. China rara vez ha sido considerada por el resto del mundo como posible protagonista en la exploración del Espacio.

El primer paseo espacial de los chinos, con bandera incluida, en 2008.

China y la India son las únicas grandes potencias espaciales que no participan en la ISS. China es además el único país, además de los Estados Unidos y Rusia, que posee una nave espacial tripulada propia, la Shenzhou. A estas alturas, desde sus tres cosmódromos ha lanzado más de 60 satélites de todo tipo con unos porcentajes de éxito envidiables teniendo en cuenta la juventud de su programa espacial. En 2003 lanzaron a su “Gagarin”, Yang Liwei, y ya han realizado un paseo espacial.
Con todo ello, este cuento no se ha acabado, y el siguiente capítulo puede que tenga un título de lo más chinesco: Tiangong 1.

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