Viajando al póster soviético

Posted on 24 junio, 2010

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“Un museo de los carteles callejeros rusos sería más interesante que el Hermitage“.
David Burliuk, futurista ruso

El póster soviético nació durante la revolución del proletariado y no había entonces ni una sola esfera de la vida del pueblo que no se reflejara en sus carteles. Se colocaban en las plazas, en las escuelas, en los mercados, en las estaciones de trenes… En un tiempo en que los periódicos escaseaban y su aparición era intermitente debido a los avatares de la guerra, el cartel vino a desempeñar a menudo el papel de los diarios. Habían sido concebidos para transmitir los ideales de una total transformación cultural y política.

Fue Vladímir Lenin quien puso en marcha la maquinaria propagandística moderna a favor del comunismo, y el póster se convirtió en una de sus formas más coloristas y genuinas. Claves a la hora de comunicar a grandes masas de población analfabeta, alrededor de 3.600 carteles con energéticos eslóganes fueron diseñados en apenas tres años. Sacando cuentas, nos salen… ¡más de 20 por semana!

Aquí tenemos dos joyas de diseño de la cantera futurista. El primero, creado por Kobelev en 1925, reza sobre Lenin y su campaña de electrificación: “¡La construcción da corriente! El comunismo es superación y electrificación”. El segundo es obra de Mayakovskiy y Rodchenko, uno de los equipos creativos más fructíferos de los años 20. Este clásico póster constructivista anuncia el centro comercial soviético por excelencia, el GUM, hoy en día convertido en un exclusivo escaparate de boutiques junto a la Plaza Roja de Moscú. El cartel vocifera desde sus desordenadas líneas: “Visitantes de las ciudades, pueblos y barrios, no malgasten sus fuerzas en buscar. ¡Vengan al GUM, donde encontrarán todo en orden, rápido y barato!”.

Los pósteres propagandísticos del régimen se convirtieron así en el principal canal de expresión gráfica de los movimientos vanguardistas, siendo a menudo fieles al legado futurista: mundos verticales y mecánicos, predilección por las formas geométricas, exaltación de la maquinaria… Los colores fuertes, como el rojo y el azul, formaban parte inevitable de la paleta de los artistas fieles al comunismo.

“A través de los mundos y de los siglos”, proclama el  elegante cartel con un cosmonauta abanderado con la insignia soviética. Su camino está marcado por la estela de un cohete.  Como se aprecia en el cartel de la derecha, los colores rojo y azul continúan siendo constantes en la cartelera soviética. En el contexto de la Guerra Fría, el eslogan alerta: “Permanezcamos en guardia”. Una estrella comunista destaca impresa en la nave,  que se encuentra en la rampa de lanzamiento con un ejército de grúas metálicas de construcción en segundo plano.

Un confiado vehículo explorador fuma un puro mientras se pasea a sus anchas por la Luna afirmando “Yo voy, paso por la Luna”, parafraseando la famosa canción de una película soviética de 1963. Como bien ha apuntado uno de nuestros lectores desde Rusia, no se trata de un póster de los años 60 como yo indicaba en un principio, sino del período 1970-73, cuando la Unión Soviética hizo llegar al satélite sus Lunokhod. De hecho, fueron los primeros robots en funcionar de forma remota en otro cuerpo celeste. La simbología de la hoz y el martillo, estampada en su coraza.

Este póster de los años 90 continúa jugando con el rojo, el azul y blanco, los colores de la bandera rusa. Una troika de jóvenes viene a representar el futuro de la exploración espacial. “Crea, inventa  e intenta”. Una preciosidad.

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Posted in: Cosmos visual