Gran Marciano

Posted on 5 junio, 2010

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Los módulos marcianos, en tierra rusa/IBMP

La escotilla se ha cerrado. No hay marcha atrás. Atrás dejas a tu familia, a tus amigos, tus viajes de ida y vuelta al trabajo, tus vacaciones. Durante casi año y medio, echarás de menos tu rutina terrestre, añorarás incluso la lluvia y el olor de la comida rápida. A lo largo de 520 largos días, todos tus movimientos y sentimientos serán monitorizados. Y lo mejor de todo es que lo haces de forma voluntaria, sin mirar hacia atrás. La escotilla se ha cerrado y el destino es tan fantástico como virtual. Comienza tu viaje a Marte.

El pasado jueves seis tripulantes, casi unos completos desconocidos entre sí, comenzaron su aventura hacia el planeta rojo, la más ambiciosa –y simulada- de la historia espacial. Bajo el nombre de Mars 500, el proyecto es una prueba extrema a la resistencia del ser humano. Su vida transcurrirá durante 18 meses dentro de una cápsula instalada en suelo ruso que pretende imitar una hipotética nave espacial con destino a Marte. La “nave” consta de cuatro módulos interconectados entre sí, pero herméticamente cerrados al exterior hasta noviembre de 2011.

Entre esta peculiar tripulación se encuentran un chino, un francés, un italiano y tres rusos, de edades comprendidas entre los 27 y los 38 años. La mayoría son ingenieros, pero también hay entre ellos un cirujano, un físico y un constructor de barcos. Vivirán y trabajarán como astronautas, duchándose una vez por semana, racionando la comida almacenada en la cápsula y preocupándose por el mantenimiento de la nave. Solamente la electricidad, el agua y algo de aire les serán suministrados desde el exterior. Su única comunicación con el resto del mundo será a través de Internet.

Pruebas de comunicación con el "Gran Marciano"/Oleg Voloshin

El objetivo de semejante enclaustramiento es investigar el comportamiento de la tripulación durante un período tan prolongado en un entorno limitado. Su estado de salud y su capacidad de trabajo serán controlados de cerca gracias a los sensores adosados a su cuerpo y a las cámaras distribuidas por los módulos. Una especie de “Gran Marciano” estará pendiente de ellos y alterará su rutina con señales de emergencia, retrasos en las comunicaciones con la Tierra y fallos intencionados en los equipos.

Y aunque los voluntarios han podido llevar consigo bastantes libros, películas, juegos e instrumentos musicales con los que llenar su tiempo libre, nadie duda de que la experiencia será dura. La Agencia Espacial Europea (ESA) participa en el experimento junto al principal promotor, el Instituto de Problemas Biomédicos de Moscú. Su director, Igor Ushakov, considera imprescindible esta iniciativa.

Para planear la estrategia de una expedición tripulada a Marte, el factor humano es una prioridad. El hombre se convierte en la entidad más valiosa, y a la vez más vulnerable, de la misión. Los resultados serán determinantes a la hora de considerar la viabilidad del viaje.

A pesar de encontrarse físicamente en Moscú, la misión de los seis tripulantes contempla el viaje de ida a Marte en 250 días, la exploración del planeta rojo durante un mes y el regreso a la Tierra en otros 230 días. Una vez llegado el momento del amartizaje, tres de los astronautas se trasladarán, ataviados con trajes espaciales, a otro módulo que recreará la superficie marciana.

Uno de los voluntarios se prueba el traje con el que "explorará" Marte/ESA

La elección de Marte como destino no es caprichosa. Las sondas que lo han visitado han evidenciado la existencia de agua en nuestro vecino planetario, tanto en estado líquido como congelada. Además, se han descubierto zonas en la que abunda el metano, un compuesto que generalmente indica la presencia de organismos en el entorno. Sin embargo, la existencia de vida sigue siendo una incógnita. Donde los robots no pueden dar una respuesta definitiva, el análisis del ser humano podría ser determinante. A. Grigoriev, Vicepresidente de la Academia de Ciencias de Rusia, lo tiene claro.

Marte es un planeta prometedor desde el punto de vista de un asentamiento humano. Al margen de ser único para investigar la evolución del Sistema Solar y de nuestra propia biosfera, quizá el objetivo más importante de un viaje a Marte sea preservar la civilización de la Tierra.

520 días encerrados son muchos días. Muchos les tacharán de locos, otros les envidiarán. Lo cierto es que, en caso de que se llevara a cabo un viaje de ida a Marte, sin retorno alguno, ya hay una larga lista de terrícolas dispuestos a sacrificar su vida por explorar el planeta rojo.

520 días por delante.../ESA

 

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