El efecto mariposa

Posted on 22 mayo, 2010

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No nos dejemos engañar por la aparente fragilidad de las mariposas. Hace poco estuve en Colombia, uno de los países con mayor diversidad de estas “flores aladas” a nivel planetario, y fue todo un espectáculo ver cómo decenas de mariposas multicolores sobrevolaban el mar durante kilómetros y kilómetros para ir de islote en islote, luchando contra el viento a ras de las olas.

Las mariposas son grandes viajeras, en especial las de la especie Monarca. En sus apenas tres semanas de vida, pueden emigrar de Canadá a México en busca de climas templados. Según la teoría del caos, el simple aleteo de una mariposa puede cambiar la cadena de sucesos al otro lado del mundo. Pero, ¿qué ocurriría si el vuelo tuviera lugar en el espacio exterior? O más bien, ¿sería posible para una mariposa volar sin gravedad?

Mariposas a bordo de la ISS/Monarch Watch

El experimento ya ha sido llevado a cabo y a día de hoy sabemos la respuesta. La cosa no es tan sencilla como parece. En 2008, la NASA fracasó en su intento de criar mariposas en la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés), algo que se achacó posteriormente a la mala calidad de la comida.

Fue un hace poco, en noviembre de 2009, cuando nacieron las primeras mariposas extraterrestres de la historia. Estas “mariposanautas” de la especie Monarca sobrevivieron a la etapa de crisálida y emergieron como adultas en la ISS, desplegando sus alas en un ambiente de microgravedad. La metamorfosis se produjo al completo y los científicos aspiraban a obtener con ella datos que, por ejemplo, dieran pistas sobre cómo se desarrollaría un feto humano en semejante estado alienígena. Chip Taylor, director del proyecto Monarch Watch y doctor en biología evolutiva lo justifica así:

“La mariposa es un insecto que parece valerse mucho de la gravedad y queríamos aprender lo máximo posible sobre cómo funciona en el espacio. Hay varios casos en los que una mariposa puede tener problemas en el espacio: ¿cómo y dónde adherir el capullo? A la hora de que la sopa celular que contiene se reorganice, ¿cómo distinguirá qué es arriba y qué abajo? ¿Podrán romper su envoltura a la hora de eclosionar? Y, sobre todo, ¿podrán batir sus alas y volar?”

Las criaturas llegaron al estado adulto de las mariposas, pero las pobres no pudieron volar. Las condiciones de baja gravedad las arrastraron a caóticos y fugaces vuelos, condenadas a golpearse contra la caja de plástico que constituía su hogar ultraterrestre. Su aventura espacial duró 25 días.

Varias fueron las diferencias que se detectaron en comparación con la vida de sus homólogas terrestres, todas ellas condicionadas por la casi total falta de gravedad. Por un lado, sus capullos adquirieron una forma de “C” en lugar de la tradicional curvatura en “J”. Ello hizo que la cabeza del insecto creciera más cerca del abdomen. Además, los esfuerzos para abrir sus alas por vez primera fueron mayores de los habituales. “Si normalmente este proceso dura tres minutos, les costó cerca de 15 minutos hacerlo en el espacio. Una de las tres mariposas nunca llegó a lograrlo, quizá por la irregular forma de las crisálidas”, explica Taylor. En el siguiente vídeo podrás verlas en acción intentado seguir sus instintos:

No creas que las mariposas son los únicos insectos en haber sufrido las consecuencias del viaje espacial. Un par de arañas fueron también objeto de estudio, y lo cierto es que lograron sorprender a los científicos. En sus primeros días a bordo de la ISS, y aún siendo capaces de usar sus ocho patas, construyeron una caótica red carente de simetría y en tres dimensiones. Parecía que, en ingravidez, las arañas eran incapaces de tejer una telaraña en condiciones.

Tras varios días de adaptación, las dos arañas modificaron su estrategia y comenzaron a crear una telaraña simétrica en dos dimensiones. Los pasajeros arácnidos de la ISS deshicieron su primer trabajo sin problemas en busca del éxito… y lo consiguieron. Nadie había predicho semejante cambio de actitud.

Antes... y después/ NASA

La pregunta que queda en el aire es, ¿qué haría un pájaro en la estación espacial? Nadie lo ha intentado nunca hasta la fecha. En el espacio, un pájaro necesitaría agitar mucho sus alas al principio para conseguir algo de velocidad e, igualmente, aletear como un loco para frenar el impulso. En medio del vuelo, simplemente tendría que planear, ya que la gravedad no le arrastraría contra el suelo/techo. En definitiva, ¿crees que lograría adaptarse a las condiciones espaciales con algo de práctica o su instinto terrestre se lo impediría? Esta pregunta tampoco tiene respuesta aún.
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