Atrapados en la elipse

Posted on 29 abril, 2010

7


Christopher Miller/Spaceflight Now

Tras el shock causado por la decisión del gobierno estadounidense de suspender su programa Constellation, aquél que pretendía llevar a los americanos a la Luna y a otros planetas del Sistema Solar, es tiempo de reflexión. Sin entrar en alarmismos, lo cierto es que se sella el fin de una era para la NASA. Y al margen de su giro radical hacia el sector comercial, robótico y militar, de todo ello se puede hacer una simple reflexión geométrica.

La exploración espacial plantea una disyuntiva entre la exploración circunscrita a la Tierra o a los viajes interplanetarios: ¿elipse o hipérbola? Por voluntad propia y teniendo en cuenta los efectos gravitacionales del espacio exterior, el ser humano decide cuál es la forma geométrica más adecuada a sus ambiciones.

La órbita elíptica se circunscribe a lo cercano y cíclico, al viaje de ida y vuelta. La cuna familiar, nuestro planeta, como fuente central de vida y seguridad, desprende una poderosa atracción, incluso desde la distancia. Pero tras esa atracción están las posibilidades de acción expansiva en el espacio exterior. Y allí, como en la hipérbola, se dibuja una promesa de libertad, un escape de las rutinas familiares y circulares, la búsqueda de algo distante y nuevo. De momento, el programa espacial estadounidense se encuentra encasillado en la órbita elíptica.

Si bien durante los primeros años de la Era Espacial la agencia estadounidense comenzó su andadura considerando el Espacio como una nueva frontera de acción y posibilidades históricas, aquel coraje inicial se ha ido diluyendo. Llegado el siglo XXI, la NASA se ha decantado por prestar atención a la celebridad pasajera en búsqueda del máximo impacto, minando así el profundo sentido de heroísmo e identidad pública que en su día inspiró el esfuerzo espacial de la nación.

Este cambio de rumbo ha tenido mucho que ver con el cambio de objetivos del programa espacial, más local en sus propósitos y más mundano en sus resultados. Sus mayores proyectos -el Space Shuttle y la Estación Espacial Internacional- son, por definición de diseño, tecnologías hechas para orbitar continuamente alrededor de la Tierra. Lejos de una orientación exterior, la actividad humana en el Espacio está condicionada por la economía y la utilidad diaria en comunicaciones y ciencias aplicadas.

Un claro ejemplo de ello es el cambio de rol que ha experimentado la figura del astronauta. En el pasado, el estereotipo del astronauta americano era el de un héroe entregado a Dios, al país, a la esposa y a la familia. Su actuación pública estuvo conscientemente diseñada para inspirar la acción y perpetuar la aventura. Formada en las inseguridades de la Guerra Fría, la imagen promovida tanto por la NASA como por la revista LIFE era un retrato idealizado, divertido e ingenuo de aquellos primeros candidatos al vuelo espacial.

Hoy en día, en cambio, la imagen del astronauta dista mucho de la del “astronauta total” del pasado. Alejada de aquel misticismo, se vende la idea de que cualquier persona con la formación y ambición suficientes puede llegar a formar parte de esta profesión de elite inaugurada por Yuri Gagarin. A fin de cuentas, gente ordinaria en vuelos meramente ordinarios, prácticos y accesibles.

Bill Ingalls/ NASA

La decisión de la Casa Blanca, con toda su batería de argumentos financieros y supuesto sentido común, da lugar a una inevitable paradoja geométrica. Así lo pone en evidencia el último de los astronautas en pisar la Luna, allá por 1972, Cene Cerman.

Mientras el plan del Presidente contempla a los hombres viajando lejos de la Tierra y quizá hacia Marte en algún tiempo futuro, la falta de cohetes desarrollados y de naves espaciales preparadas para ello nos asegura que esa capacidad no estará disponible durante muchos años.

Y mientras para la mayoría de la vieja cuadrilla de astronautas el programa espacial estadounidense ha sido simplemente “reducido a la mediocridad”, Obama no tuvo reparos en defender su visión elíptica ante los trabajadores de la NASA: “Voy a ser franco y lo diré sin rodeos: ya hemos estado en la Luna antes. Ya hemos pasado por eso”.

Anuncios
Posted in: Tracking