Tributo a la Unión

Posted on 28 abril, 2010

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La nave Soyuz

Representación artística de la nave Soyuz/ ASTP

Dicen de ella que es la nave espacial más segura y versátil jamás construida. Ferry cósmico por excelencia, la Soyuz ha sido la bestia de carga rusa desde los tiempos soviéticos, ha llegado a transportar en clase preferente al primer turista espacial y ha servido de modelo para la última hornada de las naves Shenzhou, los módulos orbitales chinos. Por si no fuera poco, una nueva versión en ciernes se diseña para viajar a la Luna y más allá.

Soyuz lleva el alma soviética en su nombre y en sus orígenes. Bajo el nombre de “unión” en español, fue creada por el ingeniero Serguéi Koroliov. El genio soviético de la cohetería, más conocido por la nomenclatura de la época como el “Diseñador Principal”, emprendió el programa Soyuz con la intención de transportar como mínimo a un par de hombres más allá de la atmósfera terrestre. Hoy en día, los ingenieros espaciales reconocen que es un diseño inigualable en robustez y eficacia.

Las naves Soyuz, que pueden transportar hasta tres personas y garantizar sus suministros vitales durante alrededor de un mes, está compuesta por tres cuerpos diferenciados: un módulo orbital donde se instala la tripulación, un módulo de reentrada y un módulo de servicio que contiene la instrumentación y los motores. Sota, caballo y rey.

En esta sencillez radica el secreto de su versatilidad. Con ella se han realizado misiones de todo tipo, desde acoplamientos con otras naves Soyuz y colocación en órbita de satélites de comunicaciones, pasando por numerosas misiones para transportar cosmonautas y astronautas a las estaciones espaciales. Y aún siendo un transbordador muy rudimentario, esta familia de vehículos ha llevado a cabo con éxito más de 1.700 lanzamientos hasta la fecha. El 99 por 100 de los cosmonautas han ido y han regresado del espacio exterior en naves del tipo Soyuz.

Dada su terrífica tasa de éxito –apenas un fallo grave cada 800 lanzamientos-, el centro espacial de Samara continúa fabricándolas como churros y vendiéndolas como rosquillas de forma ininterrumpida. Su producción “masiva” y en serie está justificada por las demandas continuadas de sus principales clientes: el gobierno ruso, la Estación Espacial Internacional y los paquetes comerciales del consorcio europeo Starsem. La media oscila entre los 10 y 15 vehículos al año, con capacidad para aumentarla a gusto del consumidor. El pico de producción tuvo lugar a principios de los años ochenta, cuando se fabricaban hasta 60 naves anuales.

La sucesora de las naves Soyuz: PPTS/ Novosti Kosmonavtiki

El programa Soyuz fue desde sus orígenes precursor de un futuro módulo de descenso lunar. Y ahora vuelve a la carga. A pesar de las desavenencias con los europeos, Rusia ha decidido abordar en solitario el diseño y construcción de una nueva saga bautizada con las crípticas siglas PPTS (Perspektivnaya Pilotiruemaya Transportnaya Sistema). En 2008, Europa se plantó en su intento de desarrollar conjuntamente una sucesora de la mítica Soyuz. La Agencia Espacial Europea (ESA) y la agencia espacial rusa Roskosmos no lograron ponerse de acuerdo, de modo que Rusia ha decidido acometer el desarrollo de la nueva generación de naves tripuladas a su manera.

El reemplazo para las envejecidas Soyuz, tras 40 años en servicio de reconocida efectividad, parece estar en camino y ya se habla del año 2018 para su puesta en órbita. Los primeros diseños de Rus le confieren una capacidad de seis tripulantes para las misiones a la Estación Espacial Internacional, el doble de la actual. Una de las características más llamativas de la cápsula es que no utilizará paracaídas, sino un sistema de aterrizaje basado en doce cohetes de combustible sólido instalados en la base de la cápsula. Un tren de aterrizaje de cuatro patas suavizará el aterrizaje y facilitaría la salida de la tripulación por su propio pie.

La versión lunar, casi gemela, podría orbitar alrededor de la Luna con cuatro cosmonautas a bordo. Rus podría permanecer 200 días en el Espacio adosada a una eventual estación espacial o llevar a cabo un viaje a la órbita de la Luna durante 14 días. Su capacidad de carga alcanzaría los cien kilos.

Heredera de la flexibilidad y fiabilidad de la Soyuz, Rus surge como una nueva fórmula que podría ampliar los horizontes de la exploración espacial de un modo rentable. Esta digna sucesora es, de momento, el único proyecto terrícola destinado a los vuelos tripulados con destino a la Luna y a otros planetas del Sistema Solar.

A modo de particular “tributo a la Unión”, aquí va un vídeo corporativo de la agencia rusa Roskosmos con algunos planos interesantes. Fíjense en las llaves , que no botones, que utilizan desde el control central para activar la orden de lanzamiento. Otro tributo a la ingenieria simple y eficaz.

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Posted in: Madre Rusia